Notas de instalación · 14 de marzo
Choosing a Service Format That Actually Fits
Un post sobre decisiones concretas y límites reales, no sobre catálogos.
Notas de instalación · 14 de marzo
Un post sobre decisiones concretas y límites reales, no sobre catálogos.
Detrás de cada instalación de electrocarrizo hay tres personas que revisan medidas, tensión del servomotor y umbrales del sensor de luz. No trabajamos con subcontratistas rotativos: quien calcula el recorrido es quien después ajusta la velocidad de arranque en tu ventana.
Estos son los perfiles que suelen intervenir en un proyecto de automatización de ventana, desde un riel recto en un dormitorio hasta un erker con curva y dos tramos de cortina.
Cálculo de recorridos y topografía de ventana
Levanta los planos del carril, define el radio en los tramos curvos y decide dónde va el tope mecánico. Lleva más de doscientos relevamientos en viviendas con erker, mansarda y ventanales corridos. Cuando el peso de la tela supera lo previsto, es ella quien propone cambiar el riel antes que forzar el motor.
Puesta en marcha de servomotores y calibración de ruido
Ajusta la rampa de aceleración para que la cortina no arranque de golpe y mide el nivel sonoro en la habitación con un sonómetro de mano. Trabajó antes en automatización de persianas técnicas, así que reconoce el zumbido de un motor mal alineado en pocos segundos. También configura los finales de carrera según la longitud real del carril, no según el valor de fábrica.
Sensores de luz y escenas por horario
Define los umbrales en luxes para cada orientación: un ventanal al oeste no se comporta igual que uno al sur a las siete de la mañana. Programa las escenas de apertura por alarma y las de cierre por nivel de sol, y deja documentados los valores para que el usuario pueda corregirlos según la estación. Si el wifi falla, verifica que el sensor siga operando en local.
Después de la instalación queda una planilla con los valores de calibración y el contacto directo del técnico que hizo la puesta en marcha. Si algo se desajusta con el cambio de estación, se retoma desde esos números y no desde cero.
Antes de decidir cómo automatizar un ventanal, conviene separar tres cosas que suelen mezclarse: el tipo de instalación, el nivel de control que realmente vas a usar y quién asume el ajuste fino cuando algo no cierra. Estas aclaraciones aplican a cualquier variante del catálogo, sea un riel recto, un tramo curvo o un módulo con sensor de luz.
La toma de medidas la hacemos con el cortinero ya colocado o con las cotas exactas del hueco. Si el riel existente se reutiliza, revisamos que la polea y el tope aguanten el recorrido completo; si no, el cambio de herrajes se cotiza aparte y no se mezcla con el precio del motor.
Hablamos de un rango audible bajo, no de ausencia total de sonido. En dormitorios con ventana a la calle se nota menos; en una habitación en silencio absoluto, el roce de la tela contra el riel sigue siendo el ruido dominante, no el motor.
El sensor de luz y el horario son dos disparadores distintos y pueden convivir. Si eliges solo horario, el sistema no reacciona a un día nublado; si eliges solo luz, no hay apertura fija a la mañana. Aclaramos cuál queda activo antes de programar.
El soporte cubre fallas de mecanismo y de firmware. No cubre daños por humedad directa, golpes en el transporte posterior a la entrega ni modificaciones hechas por terceros sobre el riel o el cableado.
Antes de decidir cómo se automatiza una ventana, conviene entender qué formatos existen y cuál encaja con la geometría del hueco, la rutina de la casa y el tipo de tejido. No es lo mismo un carril recto en un dormitorio que un erker con curva y dos cortinas de pesos distintos.
Un carril recto se resuelve con un motor de tracción lineal y un recorrido de extremo a extremo. Cuando el hueco gira, la decisión cambia: la guía debe seguir el radio y el servo necesita control de par para no forzar la tela en la curva. Medir el ángulo real del erker, no el del plano, evita dos visitas.
Hay quien quiere que la cortina suba a una hora fija, como parte del despertar. Otros prefieren que responda al sensor de luz: si el sol entra de lleno a media tarde, la tela baja sola. Los dos modos conviven, pero conviene elegir uno como principal y dejar el otro como excepción, para que el comportamiento sea predecible.
Una cortina de lino pesa bastante menos que una blackout con forro térmico, y eso define la potencia del servo y la velocidad de arranque. En dormitorios y cuartos de trabajo el ruido importa: un motor de baja revolución con rampa suave se oye menos que el propio roce del tejido. Si el carril es largo, conviene revisar si hace falta un punto de apoyo intermedio.
Anota el ancho útil entre topes, la altura del techo al carril y si hay muebles o radiadores que limiten el recorrido. Comprueba si la toma de corriente queda accesible o si el motor irá a batería. Y define desde el principio qué pasa si se corta la luz: algunos formatos permiten abrir a mano sin desmontar nada, otros no. Esa pregunta suele decidir la elección final.