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Trabajamos con estudios de interiorismo, administradores de edificios y propietarios que reforman una sola vivienda. En los tres casos el orden es el mismo: medimos el hueco, definimos el tipo de carril y recién después elegimos el servo y el sensor de luz.
Si tu caso es una obra en curso, ten a mano el plano del ventanal y el tipo de cortina previsto. Con eso alcanza para darte una respuesta concreta en la primera llamada.
Trabajamos sobre todo con estudios de interiorismo, administradores de edificios y propietarios que reforman una sola vivienda. El patrón se repite: ventanales altos, cortinas pesadas y la necesidad de que la apertura ocurra sin ruido y sin depender de un mando. Estas son algunas valoraciones recogidas después de la puesta en marcha.
Instalamos el riel en un salón con ventanal al sur y el sensor de luz resolvió el problema de las tardes de verano. La cortina baja sola cuando el sol empieza a dar en el sofá. El motor apenas se oye, incluso con la casa en silencio.
Las valoraciones proceden de encuestas enviadas un mes después del montaje, cuando el cliente ya ha convivido con el sistema y ha ajustado sus propios horarios.
Entre quienes confían en nosotros: